21 días es el tiempo mínimo que según los investigadores se necesita para crear un hábito. Tenía eso en mente hace algunos años cuando buscaba ideas para practicar las técnicas que me enseñaban en el Máster de Oratoria que estaba haciendo.
Buscaba un espacio donde pudiera hacer uso de lo que me enseñaban y me generara un aprendizaje real, algo que permaneciera en el tiempo en mi y se convirtiera en un hábito. De allí surgió la idea de este reto de 21 días.
Hoy puedo decir que no tiene sentido practicar técnicas de oratoria de forma escrita, porque la oratoria es el arte del lenguaje hablado, y escribir no sirve para eso, hay que hablar y caminar. Escribir, en realidad, no te hace ni mejor ni peor orador, simplemente no es el método adecuado.
Así que voy a tomar la idea original para transformarla en un reto de escritura, me encanta la oratoria, pero también me encanta escribir y actualmente quiero practicar las técnicas de oratoria aplicadas para discursos escritos, quizás no tiene sentido, pero lo voy a probar. La redacción original me gustó mucho así que acá la comparto:
Hace una semana comencé un Máster de oratoria, algo que pensaba era solo para los políticos, conferencistas, y personas del mundo del espectáculo, pero estaba equivocada; la oratoria ayuda a comunicar de manera eficaz las ideas, pensamientos y emociones, asegurando que el mensaje que deseas transmitir cree el impacto deseado en el oyente. No sé que opines tu, pero yo creo que eso es algo que deberíamos saber todos.
En lo poco que he visto he aprendido que un buen orador debe estar preparado para cualquier audiencia, debe definir la idea central del mensaje que desea transmitir y sobre todo debe tener una alta capacidad de improvisación. Además debe ser concreto, es muy importante el tiempo. Precisamente estas dos últimas características son las que debo comenzar a poner en práctica en mi primera asignación. Así que para hacer de la improvisación y la gestión del tiempo un hábito, me he propuesto realizar la práctica escribiendo. En esto consiste el reto:
Debo escoger durante 21 días seguidos una frase. Tendré unos 5 minutos para pensar en un tema a elaborar con ella y luego de eso tendré otros 5minutos para escribirlo. De esta manera me veré obligada a improvisar y controlar el tiempo.
Empiezo hoy 22/05/2020 unos años después de haber terminado el curso de oratoria:
Puse el cronómetro en cuenta regresiva para pensar sobre qué hablar. Es de noche y tengo sueño.. pensé en hablar sobre la necesidad de dormir... -No, ese tema no me gusta y no se mucho de eso- Sigo pensando... veo el cronómetro y apenas han transcurrido unos segundos... -puedo pensar con calma-, me digo a mi misma y ¡Zas! Me llega la iluminación! detengo el cronómetro y marca 4:26, no tardé tanto, me decido: Voy a hablar de la hipocresía.
"Hola, ¿cómo estás? ¿Cómo te fue ayer? ¿Que tal tu fin de semana?" Esas son frases típicas con las que comenzamos una conversación y nos relacionamos unos con otros. Pero ¿qué sucede cuando el saludo se vuelve una exigencia; cuando te sientes obligado a saludar a alguien de una manera notoria para que sienta que es importante para ti y que lo tomas en cuenta? ¿Es acaso una persona hipócrita si saluda por obligación?
Mi nombre es DM y hoy les voy a hablar sobre la hipocresía y las buenas maneras. ¿Hay forma de hallar un equilibrio?
Creo que sí lo hay. Solo debes buscar que cada vez que hagas algo sea natural para ti, no forzado. Así ambos, tú y tu interlocutor podrán creérselo.
Hasta acá duró el tiempo.. 5 minutos en solo la introducción 🙈. Debo reducir la introducción y pensar más rápido. Mañana seguiré intentando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario